Las varices son dilataciones venosas, que ya no cumplen de forma adecuada su función de conseguir que la sangre retorne de forma eficaz al corazón; es decir, se trata de venas “enfermas”, aparte del componente antiestético.

Síntomas

Las primeras molestias podrían consistir en la aparición de la denominada “clínica ortostática”, es decir sensación de pesadez, edema o hinchazón, cansancio, calor, incluso calambres en las piernas, sobre todo a última hora del día y después de haber pasado mucho rato de pie o sentado. Ya en este momento es posible que se visualicen dilataciones varicosas que podrían progresar, aumentar en número y volumen con la evolución de la enfermedad.

En los estados más avanzados aparecerían los trastornos tróficos, de la piel, tales como las pigmentaciones ocres, los endurecimientos de la piel, hipodermitis, esclerosis y finalmente las úlceras cutáneas. También debemos hacer referencia las “flebitis”, que consisten en la formación de un coágulo dentro de las varices dilatadas, acompañado de inflamación y en consecuencia dolor.

Otra posible complicación es el sangrado de una variz, espontáneo o tras un traumatismo, denominado varicorragia; hay ciertos tipos de dilataciones venosas con una mayor tendencia a originarlo, por lo que sería interesante prevenir esta incidencia con el tratamiento oportuno.

¿Como actuar?

Lo correcto sería que los pacientes acudiesen al médico con los primeros síntomas, las molestias que hemos denominados ortostáticas o las dilataciones incipientes, para establecer las medidas correctoras, con el objetivo de no alcanzar los estadíos finales de la enfermedad, que lesionan gravemente la calidad de vida.

Tratamiento

El tratamiento de las varices, quirúrgico o de otro tipo, estaría muy indicado para aliviar los síntomas, eliminar las dilataciones venosas y también para prevenir posibles complicaciones.

Dependiendo del calibre de las varices y de las características y preferencias del paciente, las varices pueden tratarse con diversas técnicas, incluso combinadas, como la Cirugía clásica (safenectomía o stripping), la intervención CHIVA, la ablación con Láser endovenoso o Radiofrecuencia, el Clarivein, la Flebectomía simple, la Escleroterapia con microespuma, o el láser percutáneo.